Real Gabinete Português de Leitura
Una sala de lectura neomanuelina del siglo XIX con 350.000 libros hasta el techo, en una calle cualquiera del centro.
Foto: Donatas Dabravolskas
BRASIL · RIO
Montañas que caen al mar, playas en plena ciudad y un tranvía de 1896 que todavía sube a Santa Teresa. Escondida en el centro hay una biblioteca portuguesa que parece una catedral.
La letra de Río de Janeiro es Pacifico, por las tardes de playa y bossa nova de Copacabana. Su color, el verde de la selva de Tijuca.
RECORRIDO SUGERIDO
Los puntos centrales, para ubicarse antes de salir a buscar el resto.
Foto: Arne MüselerLa estatua de 30 metros sobre el cerro Corcovado, con los brazos abiertos sobre la bahía.
DATOSubí en el tren del Corcovado temprano, antes de que se nuble.
Foto: Arne MüselerUn peñón de granito al que se llega en dos teleféricos. El atardecer desde arriba es un clásico.
Foto: [www.flickr.com/photos/26912057@N02/ bisonlux]Cuatro kilómetros de playa con la vereda de ondas en blanco y negro.
Foto: Gabriel Heusi/Brasil2016.gov.brLa playa de la canción, con el morro Dos Hermanos al fondo.
Foto: Marshallhenrie215 escalones cubiertos con azulejos de todo el mundo por el artista chileno Jorge Selarón.
Foto: Arne MüselerEl estadio de las finales de 1950 y 2014. Ver un partido acá es otra experiencia.
ARCHIVO DE HALLAZGOS
Rincones reales y poco visitados, que cuentan otra historia de la ciudad.
Una sala de lectura neomanuelina del siglo XIX con 350.000 libros hasta el techo, en una calle cualquiera del centro.
Foto: Donatas Dabravolskas
El bondinho amarillo sube desde el centro cruzando los Arcos de Lapa, un acueducto del siglo XVIII.
Foto: Photograph by Mike Peel (www.mikepeel.net).
Una mansión con pileta en el patio, al pie del Corcovado y rodeada de selva. Hay un café adentro.
Foto: Mariana Cristina Adão
Un castillito verde en una isla de la bahía, escenario del último baile del Imperio en 1889.
Foto: Marinha do Brasil
Una roca donde llegaban los esclavizados y nació la samba carioca. Los lunes hay rodas de samba en la calle.
Foto: Felipe Restrepo Acosta
Una confitería de 1894 con espejos belgas y vitrales, como de otra época.
Foto: SailkoTODO EN UN MAPA
Recorrido Joyas ocultas
ANTES DE IR
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