Arsenal, la estación fantasma
Cerró en 1939, al empezar la Segunda Guerra, y nunca volvió a abrir. Desde la línea 5, entre Bastille y Quai de la Rapée, se ve el andén vacío.
Ruinas, cementerios, palacios vacíos y barrios que la ciudad dejó atrás. 67 lugares, cada uno con su fuente y su ubicación.
Cerró en 1939, al empezar la Segunda Guerra, y nunca volvió a abrir. Desde la línea 5, entre Bastille y Quai de la Rapée, se ve el andén vacío.
Capillas decoradas con los huesos de miles de frailes, a pasos de la Via Veneto. Raro, sobrio y difícil de olvidar.
Al lado de la Pirámide de Cestio, entre cipreses y gatos, están las tumbas de los poetas Keats y Shelley.
Cerró en 1994 y desde entonces aparece en películas y series. Muy de vez en cuando el Museo del Transporte organiza visitas.
Una iglesia bombardeada en 1941 de la que quedaron las paredes. Adentro creció un jardín entre los arcos góticos.
Un cementerio victoriano tomado por la hiedra, con catacumbas egipcias. Ahí está enterrado Karl Marx.
Una placita silenciosa del Gótico. Las marcas en la fachada de la iglesia son de un bombardeo de 1938 que mató a decenas de personas, muchos de ellos chicos.
Cerró en 1966 y quedó tal cual: azulejos y publicidades de época. Hoy se visita gratis y desde la línea 1 se ve pasar el tren.
El palacio de un marqués coleccionista, conservado como si siguiera viviendo ahí. El salón de baile es impresionante.
Una iglesia católica clandestina del siglo XVII armada en el altillo de una casa de comerciantes, cuando la misa pública estaba prohibida.
Una colina hecha con los escombros de la guerra. Arriba quedan las cúpulas de una estación de espionaje estadounidense, hoy cubiertas de grafitis.
Un parque de diversiones de la Alemania del Este abandonado durante años, con una vuelta al mundo quieta en el bosque.
Tiene una de las bibliotecas barrocas más lindas del mundo, con techos pintados y globos terráqueos antiguos.
La "torre de los locos", uno de los primeros hospitales psiquiátricos del mundo (1784). Hoy guarda una colección de patología.
Tan grande que tiene su propia línea de colectivo. Ahí están Beethoven, Brahms, Schubert y Strauss.
Una iglesia gótica que perdió el techo en el terremoto de 1755 y nunca se reconstruyó. Los arcos quedaron abiertos al cielo.
El mercado de pulgas de Lisboa, los martes y sábados, con antigüedades, azulejos sueltos y cachivaches.
Un museo de zoología con figuras anatómicas de cera del siglo XVIII, tan detalladas como inquietantes.
La última iglesia de Brunelleschi, en una plaza de barrio del Oltrarno. Adentro hay un crucifijo de madera atribuido a Miguel Ángel joven.
Una isla rodeada de muros que es entera un cementerio. Ahí están Stravinski y Ezra Pound.
Fue más poblada que Venecia. Hoy viven unas pocas personas y queda una catedral con mosaicos del siglo XII.
El primer gueto del mundo, de 1516. La palabra viene de acá. Tiene edificios altísimos para la época y sinagogas escondidas.
Tiene algunos de los mosaicos bizantinos mejor conservados del mundo, lejos de los circuitos de siempre.
El cementerio de la Atenas clásica, con lápidas talladas y tortugas entre las ruinas. Casi siempre está vacío.
Un cementerio con esculturas de mármol del siglo XIX, entre ellas la famosa Doncella dormida.
Las estatuas de Lenin, Marx y los héroes del comunismo que sacaron de las calles, juntas en un parque de las afueras.
La primera biblioteca pública de Irlanda, de 1707. Todavía tiene las jaulas donde encerraban a los lectores de libros valiosos.
El cementerio de los héroes de la independencia, con torres de vigilancia contra los ladrones de cuerpos.
La cárcel donde fusilaron a los líderes del levantamiento de 1916. Hoy se visita con guía.
Un cementerio con jaulas de hierro contra los ladrones de cuerpos y la historia de Bobby, el perro fiel.
Una residencia barroca para curas ancianos, con un patio hundido y pinturas de Velázquez y Murillo.
El mercado histórico de la ciudad, de 1914, reabierto después de una restauración.
Un cementerio que funciona como parque del barrio. Ahí están Andersen y Kierkegaard.
Hileras de casitas amarillas construidas en el siglo XVII para los marineros de la flota real.
Pasco Sur y Alberti Norte cerraron en 1953. Siguen ahí, a oscuras, y se ven desde la ventanilla si prestás atención entre Congreso y Plaza Miserere.
La estación más linda del subte, con bóvedas de azulejos y claraboyas, cerró en 1945. Quedándote en el tren 6 cuando termina el recorrido, la ves al dar la vuelta.
La casa más antigua de Manhattan, de 1765. Washington la usó como cuartel en 1776. Al lado está Sylvan Terrace, una calle de casitas de madera.
Un castillito verde en una isla de la bahía, escenario del último baile del Imperio en 1889.
Una roca donde llegaban los esclavizados y nació la samba carioca. Los lunes hay rodas de samba en la calle.
Una isla de los canales de Xochimilco con cientos de muñecas viejas colgadas de los árboles.
El cementerio más antiguo que queda en la ciudad, donde están Benito Juárez y otros héroes del siglo XIX.
Un santuario tallado en una roca, con canales en zigzag y una cámara subterránea.
Un puesto de control inca de piedra rojiza, frente a Tambomachay.
Las ruinas de unas piletas cubiertas de 1896 frente al Pacífico. Se incendiaron en 1966 y quedaron los cimientos.
Una colección de cientos de máquinas de monedas antiguas que todavía funcionan, con entrada gratis.
El cementerio de los arquitectos que inventaron la ciudad moderna, con tumbas de Louis Sullivan y Mies van der Rohe.
Un cementerio de 1835 con esculturas de mármol y panteones de presidentes y artistas.
Una mansión del siglo XIX con muebles y papeles pintados traídos de Europa. Tuvo el primer ascensor de Chile.
Una ciudad de mausoleos con presidentes, poetas y el memorial a los desaparecidos de la dictadura.
Uno de los pocos barrios que sobrevivieron al terremoto de 1923 y a los bombardeos. Casas de madera, templos y gatos.
El último kampong, un pueblo de casas de madera con techo de chapa, rodeado por los edificios de la ciudad.
Un templo en la montaña con 1200 estatuas de piedra talladas por fieles, cada una con una cara distinta.
Un complejo de templos zen con algunos de los jardines secos más lindos de Japón.
Casas de coral y yeso con torres de viento, el aire acondicionado de antes del petróleo.
Una planta potabilizadora en una isla del río Han, convertida en jardines entre los tanques de hormigón.
El santuario de los reyes Joseon, con uno de los edificios de madera más largos de Asia. Casi siempre en silencio.
Donde estuvo la ciudad amurallada de Kowloon, el lugar más densamente poblado del mundo, demolida en 1994. Quedan restos de los muros.
El barrio obrero de los mercados de electrónica usada, telas y comida barata.
La memoria de un barrio entero demolido por el apartheid, con los nombres de las calles que ya no existen.
La construcción más antigua del país, un fuerte holandés en forma de estrella de 1666.
Las ruinas de un palacio del siglo XVI que fue desarmado para construir otro. Hoy viven cigüeñas en sus muros.
El antiguo barrio judío, con sinagogas, balcones de madera y un cementerio blanco.
Huertos de naranjos y granados del siglo XII, regados con el mismo sistema de canales.
Una necrópolis de varios kilómetros donde miles de personas viven entre los mausoleos de los sultanes mamelucos.
El palacio de un príncipe en una isla del Nilo, que mezcla estilos otomano, persa y morisco.
Fue cárcel de convictos y astillero. Se llega en ferry y hasta se puede acampar.
En North Head, el lugar donde se aislaba a los pasajeros de barcos con epidemias desde 1828. Quedan cientos de inscripciones talladas por ellos en las rocas.