Museo de la Vida Romántica
Una casa al fondo de un pasaje en el 9e, donde se juntaban Chopin y George Sand. Tiene un jardín con salón de té.
Joyas que no se anuncian: museos chicos, cafés de otra época y rincones de barrio. 38 lugares, cada uno con su fuente y su ubicación.
Una casa al fondo de un pasaje en el 9e, donde se juntaban Chopin y George Sand. Tiene un jardín con salón de té.
Una vieja usina eléctrica donde las estatuas romanas conviven con turbinas y calderas. Casi siempre está vacía.
Un pequeño parque con placas de cerámica que recuerdan a personas comunes que murieron salvando a otras.
Un hospital modernista de Domènech i Montaner que funcionó hasta 2009. Es patrimonio de la humanidad y mucha menos gente lo visita.
Una ermita chiquita con la cúpula pintada por Goya en 1798. Goya está enterrado ahí mismo, debajo de sus frescos.
Una casa de canal que sigue como la dejó una familia rica, con jardín y cochera del siglo XVIII.
El jardín de este palacio, hoy sede del Senado, es gratis y tiene pavos reales y una pared de estalactitas falsas.
Una escalinata art nouveau de 1910 escondida en el barrio Alsergrund, con faroles y fuentes.
En un convento lejos del centro, cinco siglos de azulejos, incluido un panel de 23 metros con la Lisboa de antes del terremoto.
Una de las farmacias más antiguas del mundo, fundada por frailes dominicos. Sigue vendiendo perfumes y elixires.
Una librería donde los libros se guardan en bañeras y en una góndola, por si sube el agua.
El viejo barrio judío y griego sobre el Cuerno de Oro, con casas de madera pintadas y calles en subida.
Las ruinas de una biblioteca del año 132, en plena plaza de Monastiraki, entre los puestos.
Una iglesia excavada en la roca de la colina, sellada por los comunistas en 1951 y reabierta en 1989.
La historia de la ciudad del siglo XX en una casa georgiana, armada con objetos donados por los vecinos.
Un palacio con patios de azulejos que mezcla mudéjar, gótico y renacimiento. Tiene la mitad de gente que el Alcázar.
Una casa cuyo piso está cubierto de mosaicos romanos traídos de Itálica.
Una capilla chica forrada por fuera con casi 16.000 azulejos azules y blancos.
Una iglesia expresionista hecha con seis millones de ladrillos amarillos, en un barrio residencial.
Un parque de bolsillo en Midtown con una cascada de casi ocho metros que tapa el ruido de la ciudad.
Una mansión con pileta en el patio, al pie del Corcovado y rodeada de selva. Hay un café adentro.
Una confitería de 1894 con espejos belgas y vitrales, como de otra época.
La oficina de correos de 1907, con escaleras de bronce, mármol y vitrales. Todavía se mandan cartas.
Unos baños incas con fuentes que siguen corriendo después de quinientos años.
Una escalera de 163 escalones cubierta de mosaicos por los vecinos, que forma un fondo marino hasta el cielo.
La vieja biblioteca tiene la cúpula de vidrio Tiffany más grande del mundo. La entrada es gratis.
Un palacio de mármoles uruguayos que se visita gratis, mucho más imponente por dentro de lo que se espera.
Uno de los barrios más antiguos, con pasajes de fachadas continuas y almacenes de toda la vida.
Un túnel de toriis rojos como el de Kioto, pero sin multitud. En abril y mayo florecen miles de azaleas.
Un elefante de tres cabezas de bronce, del tamaño de un edificio, con un museo adentro.
El barrio malayo y árabe alrededor de la mezquita del Sultán, con callejones de murales.
Una escalera de faroles rojos sube al santuario del dios del agua, en un valle fresco.
El barrio donde vivió la familia gobernante, junto al arroyo, con la casa del jeque Saeed.
Uno de los mercados más antiguos, de 1905, famoso por los panqueques de poroto y el kimbap.
Un pueblo de pescadores con casas de madera sobre pilotes, en la costa oeste de Lantau.
Un puerto de pescadores con anticuarios y cafés. Se llega en un tren que va pegado al mar.
Un palacio con un museo de alfombras y artes del Marruecos rural.
Dos casas del siglo XVI pegadas a una mezquita, llenas de muebles y objetos. Aparece en una película de James Bond.