Estación Arts et Métiers
El andén de la línea 11 está forrado en cobre, con ojos de buey, como el interior del submarino de Julio Verne.
Lo más raro de cada ciudad: casas angostas, edificios imposibles y costumbres únicas. 34 lugares, cada uno con su fuente y su ubicación.
El andén de la línea 11 está forrado en cobre, con ojos de buey, como el interior del submarino de Julio Verne.
Un puñado de manzanas con edificios de cuento, mezcla de art nouveau, gótico y fantasía, diseñados por Gino Coppedè en los años 20.
La primera casa que diseñó Gaudí, llena de azulejos de flores. Recién se abrió al público en 2017.
Un parque con cientos de almendros que florecen entre febrero y marzo. Por unas semanas, Madrid parece Japón.
Un edificio de viviendas obreras con forma de barco, joya de la Escuela de Ámsterdam. Adentro funciona un museo.
El aeropuerto del puente aéreo de 1948 cerró en 2008. Ahora la pista es un parque donde la gente anda en bici y vuela barriletes.
Una torre de los años 80 con esculturas gigantes de bebés de David Černý trepando por los costados.
Una escultura de acero de once metros que gira por capas y arma la cara de Kafka cada tanto.
Seis torres de hormigón de la Segunda Guerra siguen en pie porque demolerlas es casi imposible. Una es un acuario.
Un edificio de viviendas sin líneas rectas, con pisos ondulados y árboles creciendo en los balcones.
Una fábrica textil de 1846 debajo del puente 25 de Abril, convertida en librerías, talleres y restaurantes.
Pequeñas aberturas en las fachadas por donde los palacios vendían vino directo a la calle. Algunas volvieron a funcionar.
Los astilleros donde Venecia llegó a armar un barco por día. Sus puertas están custodiadas por leones de piedra.
Un tren por los bosques de Buda donde los boleteros y jefes de estación son chicos de 10 a 14 años, con un maquinista adulto.
El primer "bar en ruinas": un edificio abandonado del barrio judío lleno de muebles rescatados.
Museos de cirugía de los siglos XIX y XX, con instrumentos, frascos y la historia de Burke y Hare.
Un edificio enorme del siglo XVIII donde trabajaban las cigarreras que inspiraron Carmen. Hoy es la universidad.
Entre la iglesia del Carmo y la de los Carmelitas hay una casa de un metro de ancho, construida para que las dos iglesias no compartieran pared.
Un parque urbano con objetos traídos de más de cincuenta países, desde un letrero de Moscú hasta una fuente marroquí.
En el Pasaje San Lorenzo, una fachada de poco más de dos metros de ancho. Es la casa más angosta de Buenos Aires.
Un palacio del siglo XVIII cubierto entero de azulejos de Puebla. Adentro hay un restaurante con un mural de Orozco.
En la calle Hatun Rumiyoc, una piedra de un muro inca tiene doce ángulos que encajan perfecto con sus vecinas.
Unas terrazas circulares que bajan como un anfiteatro. Se cree que los incas las usaban para probar cultivos.
Un órgano acústico hecho con tubos y lápidas de un cementerio demolido: suena con las olas.
La casa de Frank Lloyd Wright que definió el estilo Prairie, de 1910.
La casa de un arquitecto alquimista sobre la rambla, llena de símbolos esotéricos, con la proa de un barco en la fachada.
El templo donde, según la leyenda, nació el gato de la suerte. Hay miles de figuritas de maneki-neko.
El gran parque del centro, donde viven varanos gigantes que nadan en los lagos entre la gente que corre.
Un templo con figuras de Beckham, Superman y personajes de historieta escondidas entre las tallas tradicionales.
Un parque de 1937 con más de mil estatuas de la mitología china, incluidos los diez infiernos.
Un museo con forma de manuscrito en el lugar donde se firmó la unión de los Emiratos en 1971.
Una autopista elevada de 1970 convertida en jardín: 24.000 plantas a 17 metros del piso.
El "edificio monstruo": bloques de viviendas apiladas en forma de E alrededor de un patio, famosos por las películas.
Desde 1806, un cañón dispara desde Signal Hill todos los días a las 12 en punto, salvo domingos y feriados.