Leighton House
Por fuera, una casa de ladrillo en Kensington. Por dentro, un salón árabe de azulejos y una fuente dorada.
Lugares que están detrás de una puerta que casi nadie abre. 30 lugares, cada uno con su fuente y su ubicación.
Por fuera, una casa de ladrillo en Kensington. Por dentro, un salón árabe de azulejos y una fuente dorada.
El jardín más antiguo de la ciudad, del siglo XVIII, con un laberinto de cipreses en el que de verdad te perdés.
El jardín romántico que mandó hacer la duquesa de Osuna en el siglo XVIII, con laberinto y un búnker de la Guerra Civil.
Un patio del siglo XIV escondido detrás de una puerta en pleno centro. Ahí está la casa de madera más vieja de la ciudad.
Un jardín barroco en terrazas escondido detrás de una puerta en Malá Strana, con vista a los techos rojos.
Un pasillo elevado de casi un kilómetro que mandaron construir los Médici para cruzar la ciudad sin mezclarse con la gente. Pasa por arriba del Ponte Vecchio.
Una escalera caracol de arcos escondida en un patio, a pasos de San Marcos. Se puede subir hasta arriba.
Una mezquita chica escondida arriba de los negocios del bazar de las especias, cubierta entera de azulejos de Iznik.
Un barrio de casitas blancas en la ladera de la Acrópolis, levantado por albañiles de la isla de Anafi en el siglo XIX.
Un jardín victoriano escondido detrás de los edificios, con cascada, laberinto y casi nadie.
Un pueblo de molineros junto al río, a diez minutos del centro, que parece del campo.
El palacio de los duques de Alba, donde nació el poeta Antonio Machado. Tiene un patio con limonero.
Un museo de arte contemporáneo con un parque enorme y una casa art déco rosada.
Un invernadero de hierro y vidrio de 1874, con palmeras y una escalera caracol hasta el techo.
Una galería de principios del siglo XX, a una cuadra del Cabildo, con acceso directo al andén del subte. Se entra de casualidad.
Una plaza verde escondida en altura entre las torres del distrito financiero, con vista al East River. Se sube por una escalera mecánica.
Una sala de lectura neomanuelina del siglo XIX con 350.000 libros hasta el techo, en una calle cualquiera del centro.
La casa del arquitecto, patrimonio de la humanidad: por fuera, una pared gris; por dentro, luz y color.
Escaleras de madera que bajan de Telegraph Hill entre jardines, cabañas y loros salvajes.
Uno de los invernaderos más grandes del país, con selva tropical en pleno invierno, gratis.
La casa que Pablo Neruda construyó para Matilde Urrutia, escondida al pie del cerro, con formas de barco.
Bajás una escalera al lado de un puente y aparecés en una quebrada con arroyo y bosque, adentro de la ciudad.
Una curva del río que quedó como pulmón verde frente a los rascacielos. Se recorre en bici por pasarelas en la selva.
Una isla a diez minutos en bote donde Singapur se ve como era en los años 60.
Un templo chico con un jardín de musgo bajo los arces, donde se refugió una bailarina del siglo XII.
Un mercado cubierto con cientos de joyerías y toneladas de oro en las vidrieras.
Un jardín de la dinastía Tang con pabellón dorado, rodeado de torres residenciales.
Una playa entre rocas gigantes donde vive una colonia de pingüinos africanos.
Un riad escondido en la medina con miles de fotos antiguas de Marruecos y una terraza con vista a los techos.
Una casa otomana del siglo XVII con patio, fuente y ventanas de celosía de madera para mirar sin ser vista.